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Ajo blanco Imprimir Correo electrónico
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El ajo blanco es una deliciosa variante de los gazpachos andaluces. Se trata de un plato procedente de la cocina Andalusí en la que como en tantos otros platos heredados de los árabes, la almendra es la protagonista.
En el momento actual, si bien son las provincias de Sevilla y Málaga las que se disputan la paternidad del Ajo blanco, hemos podido comprobar que con ligeras variantes, este plato se prepara también en Almería, Huelva y Sevilla, e incluso fuera de Andalucía, en las comunidades vecinas de Extremadura y Murcia. En su versión malagueña, que es la que se presenta aquí, se suele acompañar de uvas de moscatel o a veces, de trozos de manzana o de melón.
El secreto está en el majado de la almendra, en mortero de mármol con maza de madera, hasta conseguir una leche que se irá mezclando, a golpe de maza, con los ajos, el pan y la sal, para luego emulsionarla con el aceite de oliva.

Ingredientes para 6 personas Preparación


200 gramos de almendras crudas.
200 gramos de pan de pueblo, asentado, del día anterior.
2 dientes de ajo.
1 vaso de aceite de oliva.
1 cucharada de vinagre.
1 litro de agua bien fría.
Sal.

Para los tropezones:
1/4 de kilo de uva de moscatel, peladas y sin semillas.
o
2 tajadas de melón, cortadas en daditos pequeños.
o
1 manzana, pelada y cortada en daditos pequeños.

Poner un cazo con agua al fuego y cuando empiece a hervir, echar las almendras y mantenerlas 2 ó 3 minutos, sacarlas del agua, pelarlas y reservarlas.
Remojar la miga de pan con un poco de agua.
En un mortero, almirez o dornillo, echar la sal y los ajos y majar bien con la maza. Cuando los ajos estén bien majados, agregar las almendras y seguir majando y removiendo, hasta conseguir una pasta homogénea. Entonces echar la miga del pan y seguir con el majado constante, sin descanso.
Cuando todo esté bien mezclado ir añadiendo el aceite, muy poco a poco, en chorrillo fino, mientras se sigue mezclando con la maza, hasta que el aceite se incorpore a la masa. Añadir entonces, también poco a poco y sin dejar de majar, el vinagre hasta conseguir una salsa espesa, de aspecto muy similar al de la mayonesa.
Pasar la pasta a una sopera e ir agregando el agua, poco a poco, de forma que la pasta se vaya aclarando.
Cuando se logre la textura deseada, probar de sal y rectificar si fuera necesario, entonces colocar la sopera en el frigorífico hasta la hora de servir.

Antes de servirla, añadirle las uvas, o el melón o la manzana, o incluso si queréis, también hay quien le pone pasas de Corinto.


Ultima actualización ( Lunes 13 de Abril de 2009 18:48 )
 

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